No estamos locas. Estamos atravesando el pasaje más importante de nuestra vida: el encuentro rotundo con nuestra propia sombra. Y para ello necesitamos mucho sostén, mucha protección, mucha comprensión.

La aparición del hijo nos da la oportunidad de feminizar la sexualidad, de descubrir modalidades femeninas que tanto hombres como mujeres conservamos pero que raramente desarrollamos.